POLÍTICA  6 de abril de 2018

La realidad del peronismo, hoy

Los cónclaves de San Luis y de Gualeguaychú. El papel de Cristina Kirchner. Definió a Pichetto como un "Chirolita" del Gobierno. Si Urtubey fuera el candidato, "saldría tercero cómodo", dijo. La alternativa de tres frentes electorales. La posibilidad de ganarle al macrismo.

El referente justicialista Rodolfo Martínez Llano, mantuvo una conversación a fondo con el equipo de radio Sudamericana. La oportunidad sirvió para que la mesa periodística consultase al ex Diputado nacional sobre los cónclaves del PJ de cara al rearmado partidario para lo que viene en 2019, así como demás cuestiones de la realidad política provincial y nacional. 

La charla con el panel de periodistas que encabeza Daniel Toledo se dio de la siguiente manera: -Queremos conocer su opinión respecto de la reunión llevada a cabo el fin de semana pasado en la provincia de San Luis entre los referentes del justicialismo. Si atiende o no a 2019.  -Tengo en claro de que los peronistas de Corrientes debemos entender que las elecciones se ganan o se pierden en la provincia, que es muy peligroso muchas veces entrar en peleas ajenas, como son las nacionales o las de Buenos Aires. Creo que nuestro desafío para poder llegar fuertes a 2021 es conjugar una propuesta superadora para todos los correntinos. La reunión de San Luis, como la reunión del  peronismo más cerca al gobierno que se va a hacer en Gualeguaychú en la primera semana de abril no suman y en esto comparto la posición del presidente del PJ de San Luis y del Partido Justicialista de San Luis, de que no es adecuado para el distrito sanluiseño como creo que para el distrito correntino eso de meternos en una cuestión nacional, siendo que hay cuestiones que dividen. La realidad política nos debe llevar a concluir que Cristina sigue siendo un actor relevante de la política nacional. Creo que el justicialismo o el campo nacional y popular no puede prescindir de ella, porque si bien es cierto que a ella no le alcanza para ganar una elección. Sin ella será muy difícil. Pero esto también me lleva a pensar que el rol de Cristina Kirchner debe estar circunscripto y limitado a Buenos Aires. Es una gran candidata a Gobernadora, porque allá rige un sistema que no es el de ballotage. Se gana o se pierde por voto y ella es la dirigente por lejos mejor posicionada. No existe Massa, no existe Randazzo, no existe Bossio. La fuerte presencia política de Cristina hace que seguramente no sólo va a ser candidata, sino que va a unificar absolutamente al justicialismo de Buenos Aires, porque todos los que son intendentes van a querer seguir siéndolo y los que no son van a querer ser. Y para eso deben ser parte de una oferta electoral taquillera. Considero que la elección con María Eugenia Vidal va a ser una elección muy disputada. Hoy es cierto que corre con ventaja María Eugenia, pero falta mucho para la elección, hay que ver la economía. -¿Usted cree que Cristina va a terminar siendo candidata a Gobernadora de Buenos Aires? -Va a terminar siendo y es lo que más le conviene a ella, porque también tiene que administrar las cuotas del poder. Ser una referente con 4 millones y medio de votos en la provincia de Buenos Aires es algo muy importante. De la misma forma creo que esos votos que colecte Cristina son importantes para cualquier oferta nacional; es decir, en este caso Unión Ciudadana por más que esté flaco en muchos otros lugares, esa cantidad de votos podrá posicionar a ese espacio para una segura segunda vuelta.  Hoy por hoy el Gobierno nacional está absolutamente impedido de ganar en primera vuelta y es importante conformar un escenario que sea realista. -Doctor, en esa reunión en San Luis, Capitanich se ha convertido un poco en el abanderado del grupo. Inclusive dijo su intención de ser candidato ¿Cómo lo ve en ese rol? - Capitanich es un amigo personal, frecuentemente hablo con él, pero creo y se lo he dicho que no están dadas las condiciones para él. Creo que su tiempo no es el tiempo nacional. Creo que el desafío de Capitanich es ir a pelear el Chaco, que está viviendo una realidad difícil. Los peronistas chaqueños no deben dejarse sorprender. No es momento. Y particularmente a los peronistas de Corrientes, un poco siguiendo la visión que tuvo Adolfo Rodríguez Saá en San Luis como presidente del partido local, en esto tenemos que tener presente que Scioli no ganó entre otras cosas por los votos de San Luis, porque ese 2 por ciento que tuvo ese distrito le hubiera hecho ganar a Scioli. También es cierto que Córdoba le faltó, que era un 7 por ciento.  No suma para el peronismo de Corrientes meternos en la pelea nacional, más allá de que pienso que un país manejado por Marcos Peña y bajo el libreto de Duran Barba sería algo horrible, pero bueno, creo que tenemos que ser realistas de que desde el justicialismo de Corrientes, también siguiendo las enseñanzas de quien por muchos años condujo el justicialismo de Corrientes, el caso de Julio Romero, él nunca quería que venga gente de afuera a desordenar la tropa. Los peronistas de Corrientes debemos ordenarnos para el 2021 y para eso hay que pasar 2019. Y la política nacional es algo que divide el tema del kirchnerismo, es algo que también hay que tomarlo con mucha inteligencia, porque el electorado de Corrientes, donde se gana o se pierde la elección, tiene una importante presencia kirchnerista en la base, pero también tiene un grado de rechazo del electorado, entonces hay que buscar la manera inteligente de que a los peronistas correntinos nos apoyen todos los kirchneristas, los no kirchneristas, pero no hacer una bandera con algo.  Veía que, por ejemplo, que la foto de San Luis no era inteligente. Los que organizaron no pueden permitir que esté en la primera línea Amado Boudou, quien es alguien que es un contrapeso; por eso es que Cristina, con mucha inteligencia, en esta etapa prescinde de los más impresentables, los dejó al costado. Boudou siempre fue un trauma para el peronismo, nunca digirió su candidatura a vicepresidente, y tiene un desgaste propio de todas estas causas judiciales, que seguramente se investigarán y resolverán. Pero no es momento de que aparezcan él y otras figuras en primera fila. Creo que eso no le ayuda, y a Capitanich mismo no le ayuda. Hay sumas que no suman. -Usted decía que Cristina va a pelear por la Gobernación de Buenos Aires, pero hace una semana ella se desligaba de las elecciones de 2019. -Ella no está en carrera para la Presidencia de la Nación, porque si hay algo que es, es inteligente. Yo compartí con ella dos años del mandato de diputado nacional y compartí varios meses en el mismo hotel en Santa Fe en la Convención Constituyente. Ella es consciente de que tiene un tope en términos electorales para una elección nacional y también es cierto que ella nunca estuvo cómoda, ella siempre era una transgresora dentro del propio bloque y en el partido también. No es una persona de partido, por eso yo creo que se equivocan aquellos que hablan de la unidad. La unidad se hace en base a los actores políticos y a la realidad política. Hoy, si el justicialismo quiere ganarle al Gobierno nacional -cosa que no es difícil, porque el propio Gobierno está haciendo muchas cosas para que así sea-, lo que hay que proponer es un escenario de ballotage, es decir, un escenario con tres frentes. O sea, un frente en que esté la oferta electoral de Cristina -Unión Ciudadana- porque ella cosecha votos donde no cosecha el justicialismo clásico, cosecha votos propios, de la base peronista, votos clientelares si se quieren, votos de la izquierda, votos progresistas; y el justicialismo recorre otro segmento electoral juntando lo propio. Entonces, creo que lo más inteligente para poder ganarle al Gobierno, es concurrir a las elecciones con dos candidatos en el marco de un mínimo acuerdo en el que no sea ninguno de los dos candidatos presidenciales, irritantes para el otro sector y para que, en definitiva, el que salga segundo realmente sea el nuevo Presidente.

-O sea, por un lado el peronismo y por otro lado Unidad Ciudadana. 
-Cristina es peronista, y nosotros, con aciertos y errores, debemos reivindicar los gobiernos tanto de Néstor, de Cristina como de Carlos Menen, que fueron gobiernos que marcaron un tiempo y una época. Ella es peronista, pero es una peronista particular, difícil, que tiene su propia base electoral y su impronta. Creo que ella debe hacer lo suyo y que el justicialismo, como estructura orgánica del partido, debe hacer también y poner un candidato que la gente no vea como un Chirolita del Gobierno, porque es lo que pasa hoy con Pichetto,  que aparece como un intermediario, un comisionista o un CEO de los gobernadores y desdibuja el rol opositor que debe tener el justicialismo, entonces ellos que se están por reunir en Gualeguaychú, en la primera semana de abril, tienen que saber comunicar muy bien, porque no le cae muy bien al justicialismo algunas idas y venidas del bloque y de Pichetto particularmente, para con el gobierno.
-Sacando a Rodriguez Saá, no hubo ningún gobernador justicialista. 
-No hubo porque esa convocatoria no estuvo bien manejada, es decir, tiene que ser un poco más inteligente el armado para poder generar una expectativa. Y el hecho de que el presidente del Partido Justicialista de San Luis y el principal referente de esa provincia haya pinchado el globo de esa reunión, evidentemente marcó una señal muy fuerte. Creo que hubo mucho voluntarismo, pero la política y los resultados no se construyen desde el voluntarismo sino desde la profesionalidad. 
-¿Entonces hoy el Justicialismo no tiene un candidato a Presidente potable, taquillero, con posibilidades?
 -Hoy por hoy, no se ve. Por ahí se habla de (el gobernador de Salta, Juan Manuel) Urtubey, un muchacho joven, de una provincia que acaba
de perder con el Gobierno nacional, que no tiene posibilidad de un nuevo mandato, pero que es una provincia con muy poca consistencia electoral. Yo no lo veo a Urtubey como una propuesta. Creo
que sale tercero cómodo, frente al Gobierno y frente a Unión Ciudadana. 
-¿Qué otro candidato ve, entonces, con posibilidades en este momento? 
-Hoy es difícil ver. Pero seguramente va a haber. El gran problema del justicialismo, en ese sector del justicialismo de gobernadores, del partido que no existe… Porque vos lo viste a (José Luis) Gioja, que es el presidente del partido: un poco da lástima.
Es una persona muy desdibujada. El presidente es Gioja, y el vicepresidente es (Daniel) Scioli. ¿Qué Justicialismo puede haber en eso? 
-El justicialismo correntino, ¿también está sin timón, sin una figura visible en este momento? 
-El justicialismo en Corrientes tiene formalmente una estructura que en los hechos no está funcionando regular y orgánicamente Y este vacío, seguramente, en los tiempos que correspondan, fines de este año o principios del año que viene, habrá una elección interna, más allá de que hay que esperar que venzan los mandatos, porque los mandatos vencen en julio. Eso no quita que la elección interna se haga en diciembre o en marzo, pero hay que esperar que llegue. Esto viene a cuento también a que se habla por ahí, nuevamente, que en Corrientes siempre hacen cosas que no
son muy lógicas. Por ejemplo se habla de la reforma de la Constitución, de acortar los mandatos, de que este Gobernador va a durar dos años. Y eso es un disparate de acá a la China. Ningún mandato se puede acortar en la medida que afecte derechos adquiridos de todos los electos. Es decir, que pretender votar en dos años para gobernador, es realmente imposible. Si quieren unificar los  mandatos tiene que ser de seis años, pero no de dos años. Eso es total y absolutamente imposible.
-Esta unión que se vio en San Luis, cree posible acá?
-No he visto ninguna unidad en San Luis ¿La  nidad de qué? Eso no fue una foto de unidad ni nacional, ni de la provincia. La unidad la debe dar la  gente mediante el voto. No hay otra unidad que la expresión soberana del afiliado en las elecciones internas. Las unidades de superestructura no conducen a buen puerto. Y el justicialismo provincial y el nacional vienen de un largo tiempo de inmovilización. Creo que en el justicialismo nacional no hay una conducción política respetada. 
-¿Cuál es la foto concreta del PJ en Corrientes, hoy en día? 
La foto se va a dar en función de su reorganización interna. Hoy es una foto que es un precalentamiento de lo que puede pasar. Muchos dicen que el PJ está mal, por ahí, sobreactúan con la realidad interna del PJ. Y el PJ estuvo mucho peor. Recuerdo que después de la elección del 85, cuando comencé a trabajar en politica se venía de una elección con muy pocos votos; de 65 mil votos con 2 diputados provinciales. En el 97, el PaNu sacó el 72 por ciento y nosotros sacamos 2 diputados. Fui uno de ellos y en menos de un año fui Presidente de la Cámara, y después tomamos el Gobierno. De manera que el hecho de estar mal, mientras haya voluntad de lucha, claridad en los objetivos, y fuerzas, todo es posible. A veces, es necesario estar muy mal, para después estar bien. Es decir, caer hasta el fondo si se quiere para después levantar. 
  Fuente:www.diarioellibertador.com.ar

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