Quienes fueron removidos -el martes pasado- del predio tomado en el barrio 17 de agosto, trabajan en la presentación de un proyecto.

El martes unas 50 familias, que habían ingresado en agosto a un predio privado en el barrio 17 de Agosto, fueron desalojadas. De forma pacífica desarmaron las viviendas que con esfuerzo habían construido en los últimos siete meses y se retiraron. Ayer las familias llegaron hasta el Concejo Deliberante, donde intentaron tomar contacto con los ediles. “Primero no nos dejaron ingresar y debieron intervenir los concejales”, contó Daniel uno de los hombres que hasta el martes vivía en el predio y que ahora -junto a su mujer y su pequeña hija- vive en una pieza que casi no puede pagar. Reclaman un terreno, al que no se niegan a pagar, pero que necesitan urgente para volver a montar sus casillas. “Tenemos todos los materiales, porque desarmamos todo con mucho cuidado, tenemos las chapas y los paneles de madera, estamos viviendo como podemos y muchas personas están casi en situación de calle”, remarcó uno de los damnificados a los ediles José Salinas y Omar Molina, que recibieron a los desahuciados en la mañana de ayer. Tras las reuniones, los concejales y el grupo de familias, acompañados por Julio Maciel, quien es referente de la comisión vecinal del barrio José María Ponce, explicaron que comenzaron a trabajar en un proyecto de ordenanza para que la Comuna les entregue tierras. “Está vigente la ordenanza Nº 5998 de banco de tierra, queremos que eso se ponga en funcionamiento y que estas familias puedan así lograr un predio por el cual no tendrán inconveniente en pagar”, explicó Maciel a NORTE de Corrientes. Se espera que el proyecto avance y pueda tener ingreso el próximo jueves. “Por ahora estamos viviendo en la casa de familiares, en alquileres temporarios, y hasta una familia que no tenía donde ir debió ser alojada por vecinos, ya que no tenían dónde ir”, remarcó otro de los afectados. De las cincuenta familias, unas 20 son las que se encuentran en situación crítica, que solicitan que tanto la Provincia como la Municipalidad se hagan cargo de la situación por la cual atraviesan, y destacaron que esperan tener un lugar donde volver a instalarse. “Cuando entramos al predio sabíamos que estaba mal, pero la desesperación nos empujó a eso, pagar un alquiler es imposible para la mayoría de nosotros. Vivir en el predio cuando no había nada tampoco fue fácil, pero decidimos aguantar. El martes, cuando nos notificaron que nos debíamos ir, el mundo se vino abajo”, remarcó el integrante de una de las familias consultadas por este medio, quien sostuvo que esperan conseguir respuestas oficiales de forma rápida, ya que la situación es apremiante.s

  Fuente:www.nortecorrientes.com

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