El operativo se realizó en el terreno ubicado por calle El Trébol. Durante toda la mañana los ocupantes desarmaron sus precarias viviendas.

Transcurrieron siete meses desde la toma del predio que habían usurpado el 4 de agosto del año pasado, unas 50 familias que vivían en el terreno ubicado den Paul Groussac y El Trébol del barrio 17 de Agosto. Durante la mañana de ayer fueron notificadas de la sentencia firmada por Graciela Ferreyra, jueza de Instrucción Nº 6, que interviene en la causa desde diciembre pasado, que debían desalojar el predio en forma inmediata. Pese a que existió aprhensión respecto de la posibilidad de que se desarrollara en forma violenta, o pudieran generarse hechos de violencia, el operativo ocurrió en forma pacífica y las familias decidieron acatar la medida, por la cual se les otorgaba cinco horas para dejar el terreno, cuya titularidad de Tsukamoto Masumi. NORTE de Corrientes, recorrió el predio mientras los habitantes del lugar desarmaban sus casillas y la Policía provincial finalizaba con la entrega de notificaciones. El comisario Sena fue quien estuvo a cargo del operativo y en contacto con este matutino explicó que llegaron al lugar a las 6.30 y comenzaron a notificar a las familias de la orden dispuesta por el juzgado de Instrucción Nº 6. “Finalizamos a las 10 con la última familia y desde el momento en que el titular firma la notificación tiene cinco horas para desarmar su casilla y retirarse”, explicó. Durante toda la mañana las familias se dedicaron a sacar sus pertenencias y buscar un sitio a dónde ir. La mayoría de las personas consultadas destacaron que al menos por unos días irán a la casa de familiares y luego esperan encontrar algún sitio donde mudarse. “Es un gran dolor porque muchos de nosotros estuvimos acá desde el principio, levantamos como pudimos nuestras casillas y fuimos comprando materiales, soportamos lluvias intensas y hasta tornados que nos dejaron sin nada, ahora esto, sabemos que estábamos en un terreno privado pero la gente tiene que saber que somos gente que trabaja, pero no nos alcanza para alquilar o comprar una casa”, dijo Romina. En su mayoría son familias jóvenes con niños pequeños que ayer se dedican de forma mancomunada a desarmar las viviendas, sacar maderas, chapas y guardar cada clavo que pudiera servir. “Cada cosa nos costó esfuerzo y ahora estamos tratando de cuidar todo”, señalaron los hombres, quienes se dedican con cautela al desarme. Con ayuda de la Policía provincial y del área de Tránsito de la Municipalidad las familias realizaban las mudanzas. El procedimiento se llevó a cabo bajo estrictas medidas de seguridad y además estuvo presente un mediador judicial, como así también una ambulancia y los bomberos. s

Fuente:www.nortecorrientes.com

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