Mientras el gobernador Gustavo Adolfo Valdés daba cuenta, ayer a la tarde a través del Twitter, que Corrientes inscribió un récord en el consumo eléctrico, en Goya los vecinos y comerciantes llamaban a un cacerolazo en la plaza Mitre para manifestar su disconformidad por el déficit energético.

Dicen que la segunda ciudad de la provincia vive un colapso que se refleja en el programa de cortes rotativos que ha implementado la Dirección Provincial de Energía (Dpec), sin anunciarlo oficialmente. Desde hace unos días hay apagones constantemente. El problema no es nuevo, viene desde hace tiempo y se agravó en las últimas semanas con la inclemencia climática. La seguidilla de altas temperaturas disparó la demanda de energía y el sistema no responde. La línea de 132 kV, que conecta la red local al anillado que viene de Mercedes, no logró tapar el bache y la crisis persiste porque además el cableado y los transformadores también sufren por la exigencia.

 

“Esto es grave, es cierto que la demanda aumentó, pero también hay un estado de abandono en el sistema de distribución”, explicó el ex concejal Miguel Molina, uno de los que participó del encuentro que se realizó en horas de la noche en la plaza Mitre.

Algunos convocaban a ir con una cacerola para hacer más sonoro el reclamo. No tuvieron un éxito. El objetivo de este primer encuentro es reflotar el Foro por la Energía, que funcionó en Goya hace un par de años y luego se abandonó.

En las redes sociales, las quejas de los usuarios angustiados por el deficiente servicio se multiplicaban sin respuestas de las autoridades. El Gobierno provincial, ahora, está enfocado en las fiestas. En el otro extremo de la provincia, en Itá Ibaté también asomaron reclamos a causa de la luz. Al problema de los cortes se suma la baja tensión que ha provocado estragos en viviendas particulares y especialmente en establecimientos hoteleros que están en plena temporada turística.

El propietario de una cabaña que funciona en la zona, Raúl Enrique Soperez, explicó que “los turistas se van a otro lugar porque en Itá Ibaté no podemos ofrecerles las comodidades mínimas”, sucede que debido a la oscilación de la tensión los electrodomésticos se terminan quemando. Un hotel sin acondicionadores de aire en una ciudad donde la térmica roza los 40 grados no es precisamente una invitación a quedarse. s

Fuente:www.nortecorrientes.com

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