Con cuatro relatos distintos sobre su vida, cada 8 de enero miles de personas llegan hasta la vera de la Ruta Nacional 123, donde se construyó una ermita para homenajear a quien vivió en la zona y tuvo una muerte violenta en esta fecha de 1878, tras lo cual se dice que hizo un milagro sobre un enfermo. Monseñor Adolfo Canecín expresó su cercanía, reflexión y bendición a quienes llegan allí en este día.

El obispo de la Diócesis de Goya, monseñor Adolfo Canecín, en cuya jurisdicción eclesial se encuentra la ermita de Antonio Mamerto Gil, emitió una Carta Pastoral por la que expresa su cercanía a los peregrinos con el título "La Cruz, Camino de los Discípulos Misioneros de Jesús", dando continuidad a las cartas pastorales de años anteriores, con motivo de la gran concurrencia de devotos de la Cruz Gil.

El Pastor diocesano inicia su mensaje en línea con las reflexiones de las Cartas del año 2016, "Mira la Cruz; fue por ti, porque te amo", y la de 2017 con el título "Mirando la Cruz, aprendemos a amar a Dios y a los Hermanos", por lo cual, señala que "este año les propongo meditar La Cruz, Camino de los discípulos misioneros de Jesús". En el texto, anima a "descubrir que toda la Santa Biblia nos habla de Jesucristo. Al leerla y meditarla, descubrimos que la Cruz fue el camino recorrido por Jesús, desde el momento que se hizo hombre en Belén, en sus años de vida oculta en Nazaret, en el tiempo de su vida pública y en el desenlace de su vida". Además, describe para agregar que "Jesús enseñaba 'nadie me quita la vida, yo la entrego libremente' (Jn 10, 18) por eso, 'subió decididamente a Jerusalén' (Lc 9,51), donde fue acusado, juzgado, encarcelado, azotado y condenado a muerte (Mc 15, 1-15). Cargando con su Cruz, recorrió el camino hacia el Calvario (Vía Crucis) donde lo crucificaron (Jn 19, 17-18). Desde la cruz, nos dio a su Madre por Madre nuestra (Jn 19, 25-27), y luego exclamando: 'Todo se ha cumplido', entregó su espíritu (Jn 19, 30)". Luego, destaca que "Jesús nos invita a acercarnos, conocerlo, tratarlo y seguirlo, pues Él -advierte el Obispo-, es el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14,6)". "Vino 'para darnos vida en abundancia' (Jn 10, 10) y 'nadie va al Padre sino por Él' (Jn 14, 6)".  Como consecuencia de la contundente afirmación de las Sagradas Escrituras, monseñor Canecín subraya: "Nos propone recorrer su mismo camino, el de la Cruz, por eso dice: 'Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su Cruz cada día y sígame… porque el que pierda su vida por mí, la salvará' (Lc 9, 23-25)". "Ser Cristiano, es ser discípulo de Jesús; a medida que caminamos con Él y madura nuestro discipulado, nos transformamos en misioneros, y gastando nuestras vidas cómo Él la gastó, anunciamos el Reino de Dios", sostiene. Finalmente, invita a llegar hasta la Cruz, "asumirla como una opción de vida y a regresar a sus hogares con el propósito de ser Discípulos-Misioneros de Jesús. Los bendigo y abrazo, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".

Con leves diferencias, hay más de una versión sobre su historia Primera versión: Antonio Gil fue un gaucho trabajador rural, que tuvo un romance con una viuda adinerada. Esto hizo que se ganara el odio de los hermanos de la viuda y del jefe de la policía local, quien había cortejado a esa misma mujer. Debido al peligro, Gil dejó el área y se alistó para pelear en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870). Luego de regresar, fue reclutado por el Partido Autonomista para pelear en la guerra civil correntina contra el opositor Partido Liberal, pero desertó. Dado que la deserción era delito, fue capturado, colgado de su pie en un árbol de espinillo, y degollado. Gil le dijo a su verdugo que debería rezar en nombre de Gil por la vida de su hijo, quien estaba muy enfermo; el verdugo así lo hizo y su hijo sanó milagrosamente. Él le dio al cuerpo de Gil un entierro apropiado, y las personas que se enteraron del milagro construyeron un santuario, que creció hasta hoy.   Segunda versión: Esta versión, relata que Gil era un cuatrero que se congració con los pobres. Reclutado para combatir en la Guerra de la Triple Alianza, desertó y fue perseguido. Cuando lo capturaron por los delitos que cometió, un comisario estaba a punto de dispararle debajo de un árbol, y el Gauchito Gil le dijo: "No me mates, que ya va a llegar la carta de mi inocencia". El comisario respondió: "Igual no te vas a salvar", y el Gauchito dijo: "Cuando llegue la carta vas a recibir la noticia de que tu hijo está muriendo por causa de una enfermedad; cuando llegués, rezá por mí y tu hijo se va a salvar, porque hoy vas a estar derramando la sangre de un inocente". En esa época, se creía que invocar la sangre de un inocente era milagroso. Al llegar a su casa en Mercedes, el comisario encontró a su hijo enfermo, rezó por él en nombre del Gauchito Gil y su hijo se curó. El comisario volvió adonde estaba el cuerpo de Gauchito Gil y le pidió perdón.   Tercera versión: El Gauchito Gil dirigía un grupo de matones autonomistas que iban de pueblo en pueblo saqueando, robando a los ricos y matando a todo liberal que se cruzara en su camino. Fue capturado por un grupo de hombres del Partido Liberal y degollado cerca de Mercedes, Corrientes.   Cuarta versión: Esta versión dice que Antonio Mamerto Gil Núñez huía desesperadamente de las autoridades de Mercedes y al ser acorralado por sus perseguidores, en medio de una tormenta murió fulminado por un rayo.   Fuente:www.diarioellibertador.com.ar

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