El Gobernador se apoya por estas horas en el hacedor de las finanzas correntinas, el ministro Enrique Vaz Torres. Deberán hacer los deberes para apuntalar la gestión provincial dentro del nuevo marco impulsado por el propio Macri. Días atrás, el mandatario correntino reconoció que los cambios realizados "no son agradables". Pero como aliado del Gobierno nacional deberán apretar los dientes y maniobrar en aguas turbulentas.

Gustavo Valdés está en su décimo sexto día al frente del Ejecutivo provincial y en apenas ese tiempo pasaron muchas cosas a escala nacional, con cuestiones que influirán sobremanera en su gestión. Una de ellas fue la reforma tributaria, enmarcada en el denominado Pacto Fiscal que catapultó el presidente, Mauricio Macri con los gobernadores. 

¿Por qué es tan importante la nueva coyuntura que alcanzará a la gestión Valdés? Porque los cambios en el sistema tributario obligaron a casi todos los mandatarios provinciales a resignar posiciones que, como la de Corrientes, en algunos casos era cómoda en materia fiscal. Dentro de este "sacrificio" obligado que deberán hacer las administraciones de las provincias, se ponen en juego los perfiles de gobierno que cada mandamás del interior argentino tenía previsto comenzar o continuar. En el caso del ituzaingueño, reforzar para luego recomenzar.  Es que no se debe olvidar los puntales de campaña de quien se alzara con el sillón de Ferré en octubre. Atracción de industrias e incentivación para mayor inversión de las ya radicadas, cerramiento de la cadena productiva en el territorio, dándole valor a la materia prima, así como la generación de empleo privado, entre otros puntos. La mayoría de ellos, atado o afectado por la carga tributaria.  Por ello no fue un dato pequeño el que hace semanas Valdés lanzó, cuando fue consultado sobre el Pacto Fiscal y la reforma. "No es agradable, pero es necesario", remarcó con total sinceridad, más allá que de inmediato añadió que se trata de la única forma de "propiciar la generación de mejores condiciones para el sector privado". Otro de los que en su momento (antes de la aprobación de la reforma tributaria) fue tajante fue Enrique Vaz Torres. El poderoso Ministro de Hacienda de la Provincia había advertido que Corrientes "no va a achicar el Estado". Lo dijo allá por noviembre (el jueves 2 para ser más precisos) a EL LIBERTADOR, cuando el Pacto entró en debate, donde también reconoció: "Algunas provincias tuvimos que resignar cosas obviamente". ¿A qué se refirió el titular de la cartera económica cuando habló de resignar? Bueno, hizo especial énfasis a los esfuerzos que lograron en Provincia para figurar a escala nacional como la de menor presión tributaria del país. "En el promedio somos la más baja, debemos corregir algunos ítems, pero en general es eso", indicó. Ante una supuesta "presión" para que se corrijan algunos impuestos provinciales, habría decisión tomada en 25 de Mayo y Salta de no aplicarla ferozmente, como recomiendan algunos ultra macristas. Dentro de este escenario, saben que la manera genuina de sostener el salario es con impuestos, pero consideran al mismo tiempo que no se puede ejercer una presión tributaria excesiva. Así es que tienen en mente una fórmula que consideran adecuada, que es la de agrandar el sector privado, pero también obteniendo mayor eficiencia en el sector público.   MÁS RECAUDACIÓN   Otro de los puntos que subrayaron en la Rosada correntina tiene que ver con la siempre controversial recaudación. O sea, se les exige a las administraciones provinciales ser más eficientes. Y en este punto emanaron algunos reparos del Gobierno provincial, puesto que es sabido que para lograr la equidad en esta materia, sólo desde la jurisdicción provincial es muy difícil alcanzar resultados óptimos, por lo que demandaron seguridad en cuanto a un avance conjunto con la Nación, quien delega algunas responsabilidades, como lo son los impuestos patrimoniales.   ¿Y LAS ECONOMÍAS REGIONALES?   Otro de los desafíos o puntos calientes que deberán acomodar al nuevo contexto está directamente relacionado con las economías regionales. Si bien Mendoza logró frenar un impuesto a la producción viñatera, Corrientes no pudo hacerlo con la de los jugos.  Fue el propio ministro de Producción, Jorge Vara quien advirtió que cualquier impuestazo impactará de lleno en el sector citrícola correntino, que viene soportando con malabares los embates de la actualidad económica nacional.  La reforma tributaria y las consecuentes medidas impositivas complicarán a la cadena productiva provincial. Es un hecho aceptado, pero aplacado en la Provincia, dejando latente una preocupación obvia ante los desafíos que mencionamos ut supra.  También preocupa el efecto que pueda tener en las decisiones de empresas como Coca Cola y Quilmes, quienes en los últimos meses anunciaron y concretaron importantes inversiones en Corrientes. Porque más allá de un acuerdo implícito de estas poderosas firmas con el propio Macri, habrá que ver en el futuro inmediato si las ecuaciones les cierran.  Para muchos de los ministros de Valdés, las decisiones impositivas deberán ponerse en discusión cada vez que se decida avanzar, ya que -por ejemplo- en la cadena productiva de jugos habrá que diagramar concienzudamente, teniendo en cuenta las economías regionales. Hasta ahora, las políticas implementadas han dado un impacto muy positivo en la región central: ganadería, soja, maíz, trigo, más allá de algunas coyunturas desfavorables como la de las inundaciones. Pero en general, se trata de un sector que ha reaccionado muy bien frente a las nuevas políticas. De todas formas, esta actualidad no aleja una realidad, la cual demuestra que las economías regionales aún no repuntan, y medidas como las estipuladas en el nuevo régimen tributario (donde se contemplaba un impuestazo del 17 por ciento) no ayudarán. Dentro de las opciones previstas, prefieren pensar los ajustes impositivos combinándolos con el tipo de cambio vigente, aunque es algo que tampoco ayuda a las economías regionales orientadas a la exportación, como es el caso precisamente de la industria vitivinícola y de la producción de cítricos correntina. Si bien la política cambiaria es una decisión macroeconómica, donde Corrientes poco puede incidir, el trabajo conjunto entre los equipos provinciales y Nación permitirán plantear una revisión de cualquier impuesto que afecte a una producción provincial. Valdés y compañía reconocen que en las esferas de la Nación no hubo un análisis adecuado sobre el impacto negativo que modificaciones de este tipo tendrían sobre las economías locales. De allí radica la importancia de las tareas que se desplegarán sobre la cuestión durante el verano. De allí también se desprende la relevancia de lo que hará el Gobernador, para navegar en este mar picado con el que lo recibió el macrismo, en el corto y mediano plazo.  Todo un escenario nuevo en materia tributaria para un Gobierno provincial también nuevo, aunque con soldados de experiencia en este tipo de batallas.    Fuente:www.diarioellibertador.com.ar

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