TRADICIÓN Y RELIGIÓN  19 de junio de 2017

“El progreso para una vida digna debe llegar con urgencia a los más postergados”

En solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo se celebró una misa especial en la Catedral, presidida por el arzobispo de Corrientes, quien brindó un mensaje de aliento espiritual, saludó a los padres en su día y expuso su postura con respecto a la condición social actual y el origen de ello.

Con una masiva participación de fieles se realizó ayer la misa de celebración del Corpus Christi presidida por el arzobispo, monseñor Andrés Stanovnik. 
Pese al frío matinal, la conmemoración del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, eucaristía y núcleo de la doctrina católica, fue vivida con entusiasmo por cientos de creyentes que se acercaron hasta la Iglesia Catedral para formar parte de solemnidad que comenzó a las 9. 
Entre el público se pudo distinguir una elevada concurrencia de familias, niños e, inclusive, jóvenes que asistieron con su uniforme de colegio. Este escenario fue advertido por monseñor Stanovnik, que tras saludar a los presentes, destacó: “Veo muchos niños en brazos de sus papás, aprovechamos para decirles feliz día del padre. Esta figura tan importante, esencial en la familia, importantísima. Que palidece cada vez más, por eso es bueno que la conservemos, cultivemos, y maduremos ese rol”.
Además, alentó a los presentes a seguir asistiendo a las celebraciones litúrgicas con sus hijos. “Lo que recibimos en la etapa de la niñez, como alimento físico, espiritual y psicológico, no lo reemplazamos con nada después. Es importante que vengan los niños y los jóvenes”.
Ya introduciéndose al mensaje central, en conmemoración de la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Stanovnik indicó: “La festividad nos remite inmediatamente a la pasión y muerte de Jesucristo, y particularmente a la última cena con sus discípulos, a una comida ritual con la que se conmemoraba la pascua judía”. 
Dicho esto, recalcó la relevancia del alimento, “es una experiencia que la tenemos y la necesitamos todos, desde que nacemos hasta que nos morimos”. Sobre esto mismo, basado en el Evangelio de Juan, indicó que la vida espiritual también necesita nutrirse, “del Espíritu Santo con el pan de vida, para que fortalezca nuestros pasos en la fe, la esperanza y la caridad”, explicó el obispo. 

Necesidades
Luego de abordar los aspectos bíblicos, monseñor Stanovnik planteó la visión del peregrino, como ejemplo a seguir. “Es alguien que mantiene viva la memoria de su fe. Si la perdiera, se convertiría en un idólatra de los bienes materiales, poder, influencias y placeres”. Para evitar caer en esta “tentación”, el arzobispo exhortó: “No te dejes arrastrar por el individualismo; por la indiferencia hacia los que sufren”.
Mientras la feligresía escuchaba con atención, el obispo repitió dos veces el mismo consejo: “No te dejes tentar por la comodidad de grupos cerrados o por los liderazgos que confunden y dividen la comunidad”.
Asimismo, brindó su postura con respecto a la realidad actual, declarando: “El pan material, dígase educación, salud, trabajo, y el progreso para una vida digna, debe llegar a todos y con urgencia a los lugares, personas y familias más postergadas”. Según su visión, la causa son “las ofensas que no perdonamos y las que infligimos a los demás. Por eso, luego de suplicar el pan cotidiano, en la oración del Padrenuestro pedimos el perdón de nuestras ofensas, condicionando ese perdón a la disposición de perdonar las ofensas que nosotros hemos padecido. Recordémonos mutuamente el compromiso que asumimos al finalizar el Año de la Misericordia “para seguir siendo misericordiosos”. 
Para cerrar, monseñor Stanovnik sintetizó: “El que adora a Dios, en espíritu y en verdad, abre su corazón y sus brazos a los hermanos, aprende a pedir perdón y está dispuesto a perdonar siempre. Se convierte en un hombre fuerte y paciente para soportar la prueba en la adversidad, y en un apasionado en tejer lazos de amistad y compañerismo con todos”.

Procesión
Acompañaron a monseñor Andrés Stanovnik, los sacerdotes y diáconos del decanato centro. 
Junto con la comunidad, tras participar de una misa conjunta, participaron en una  alegre procesión hasta el Santuario Nuestra Señora de la Merced, donde fueron recibidos con globos y concluyó la celebración con la bendición del Santísimo Sacramento.

Fuente:www.ellitoral.com.ar

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